Archivado en: El personaje de la semana
Sí, es lunes. Uno entre los 52 lunes que tiene el año. Cuando contaba 80 -años-, Saul Bellow, tuvo un nuevo hijo. Creo que fue con su cuarta o quinta esposa, a la que como poco doblaba en edad. Bellow, que había pasado más de la mitad de su vida sin un duro, menospreciado por sus ricos hermanos con su florecientes negocios, menospreciado por su amargado padre, que siempre lo creyó un inútil, ahora era un flamante premio Nobel de Literatura. También era rico. La gente lo adoraba. De cuando en cuando lo invitaban a impartir conferencias y charlas, seguidas por lo general de un turno de preguntas. En una de éstas un viejo se levantó del asiento y lo interpeló por su reciente parternidad. En concreto, le preguntó cómo era posible tener un hijo con ochenta años. Tal como lo cuenta James Atlas en su maravillosa biografía, Saul Bellow se lo dijo en dos palabras:
-Práctica, práctica.
No te resignes a ver otro lunes en el día de hoy. Es sólo una nueva jornada para estar alerta, para ir hacia donde nos dirigimos, para escribir ese libro maravilloso o para prepararte para fecundar a tu quinta mujer. Ánimo.
(c) Iñigo García Ureta, 2006.
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