BAR THELONIOUS (el blog de Iñigo García Ureta)


TÓMATE TU TIEMPO
28, 01 2007, 1:15 am
Archivado en: Excepciones

El diccionario de la Real Academia Española define la voz “devoción” como:

devoción.
  (Del lat. devotĭo, -ōnis).
  1. f. Amor, veneración y fervor religiosos.
  2. f. Práctica piadosa no obligatoria.
  3. f. Inclinación, afición especial.
  4. f. Costumbre devota, y, en general, costumbre buena.
  5. f. Rel. Prontitud con que se está dispuesto a dar culto a Dios y hacer su santa voluntad.

Si dejamos de lado lo piadoso y lo religioso y lo divino, que por lo general suenan a obligación, lo cierto es que la devoción, al menos a la hora de hacer las cosas (como en la expresión “hacer las cosas por devoción y no por obligación”) suena bien, suena a ejercitarse en las buenas costumbres porque uno así lo ha decidido y se siente responsable de lo que hace. Una oportunidad para enfocarse no sólo en qué o cuándo o para quién se hace, sino en el cómo, que es lo que suele brindarnos felicidad. Uno trabajará rápido o en malas condiciones o aguantando chaparrones por un sueldo, lo que no es poco, pero cuando lee por gusto, o pasea solo porque lo desea, o cocina en domingo y sin invitados que ponen nota, lo hace con mimo, sin estar atento al reloj, como intuye que debería hacerse siempre. Por lo general, esto suele acarrear una consecuencia muy grata: uno siente que al menos en esos instantes lleva las riendas de su vida, y así es imposible sentirse víctima. A veces nos sucede lo mismo en el trabajo, tal vez porque coincide que ese día los jefes no están encima de uno y por fin se puede trabajar a gusto y por fin uno se permite invertir cinco minutos en meditar cómo llevar a cabo algo de la mejor manera, para que luego no coleen sus consecuencias, como cuando lo hace a todo correr. De modo que hacer algo por devoción no significa necesariamente hacerlo sin esperar ninguna retribución, sino más bien hacerlo como si lo que hacemos nos ayudara a crecer.

Y en ocasiones eso conlleva que cuando no hay prisas uno bien puede dejarlo todo para más adelante y dedicarse a no hacerlo, ya por cansancio, ya porque no puede prestarle el tiempo necesario para hacerlo a gusto. Nada mejor que postergarlo, entonces. Estos días, para dar ejemplo, no he apuntado casi nada en este blog. Planeo seguir así, al menos hasta que acabe un par de cosas que requieren mi tiempo de forma devota y desinteresada. De otro modo, acabaría escribiendo aquí cosas por llenar espacio, y no es ése mi propósito.

No hay motivo para mis lectores no elijan cualquier actividad en la ejercitarse en no hacer. No serán muchas, pues por lo general vale más no hacer bien que no hacer en absoluto, pero las hay. Tendrán todo mi apoyo. Ánimo.


Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario



Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>